Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman.

“Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe”.

(Gabriel García Márquez)

Nattvardsgästerna (1963) Filmografinr: 1963/03

Tomas (Gunnar Björnstrand) es un pastor protestante inmerso en una profunda crisis espiritual que se ha acentuado tras el fallecimiento de su mujer.

Áspero y desesperanzador drama existencial que se eleva como una de las obras mayores (con lo que eso supone) de la filmografía de su extraordinario realizador. Los comulgantes es uno de los filmes más depurados de Ingmar Bergman. Se trata de la segunda entrega de su llamada “trilogía sobre el silencio de Dios”. Denominación nunca aceptada por el propio cineasta (el origen de la misma se encuentra en la publicación conjunta de los guiones de las tres películas), pero que ilustra de manera adecuada la temática de la presente cinta y la de las otras dos que la componen: Como en un espejo (Säsom i en spegel, 1961) y El silencio (Tystnaden, 1963).

Nunca una puesta en escena del maestro sueco se mostró tan dreyeriana en su austera y desnuda concepción de un relato en el que no caben los ornamentos. Bergman no utiliza el ascetismo visual para acercarse a Dios, sino para confirmar su no existencia. Aquí, de la economía de medios no emana misticismo, como sucede en Dreyer, y sí una angustiosa y exasperante soledad del individuo frente a un mundo que le resulta del todo absurdo e incomprensible.

La cinta se inicia con una magistral y detallada secuencia en la que asistimos a la celebración de una misa. En el rostro del pastor se advierte una incredulidad hacia lo que dice y hace que resulta casi grotesca. La visión que el director muestra de los escasos fieles asistentes tampoco es demasiado halagüeña: autómatas que se aburren en medio del sermón y miran sus relojes para saber el tiempo de hastío que les queda. Un vacío absoluto de fe.

Tomas, al que Gunnar Björnstrand interpreta de forma absolutamente soberbia, es un personaje solitario y huraño, un amargado incapaz de sentir amor por nadie salvo por su fallecida esposa. La seguridad amorosa que ésta le proporcionaba, se ha convertido en desazón tras su muerte. Oficia misa sin ningún tipo de convicción. Confronta sus creencias con la realidad y deduce que Dios no existe. Es un hipócrita que ni siquiera puede ayudar a sus fieles, como ocurre en el caso de Jonas (Max von Sydow), un pescador atormentado (carácter habitual en los personajes que Sydow interpretaba para Bergman) por el peligro nuclear para el que ya no tiene sentido seguir vivo. Tampoco puede corresponder al amor que Märta (Ingrid Thulin), mujer débil y dependiente, siente hacia él. De hecho, no duda en despreciarla y humillarla haciendo uso de una crudeza verbal muy habitual en el cine del creador de Persona.

still-of-gunnar-bjornstrand-in-nattvardsgasterna-1963

La acción transcurre en muy pocos escenarios, ubicándose mayormente en el interior de la iglesia. No se utiliza música incidental a lo largo del filme, tan sólo escuchamos sonidos diegéticos que provienen del tañido de las campanas, los cánticos ceremoniosos o el avance de las agujas de un reloj. Su sobriedad es extrema, captada sublimemente por la fotografía en blanco y negro de Sven Nykvist.

No hay esperanza en Nattvardsgästerna, no hay respuestas a las plegarias de sus personajes (ni a las nuestras). Tan sólo hay silencio, un imperturbable y aterrador silencio.

Nota: 10/10

5 comentarios sobre “Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman.

  1. Es difícil decidir cuál es la mejor película de Bergman en mi Opinión personal los Comulgantes está entre las primeras tres, por ser quizás la más profunda de todas, lo único que mantenía al Pastor con ánimos de Vivir era el amor por su mujer tras su muerte perdió la capacidad de amar así de simple , por ende decidió no creer más , ante esto nos preguntamos es comprensible su posición desde luego que Si el Silencio de Dios es realmente preocupante y perturbador, no puedo dejar de Mencionar la secuencia de la carta de Marta en donde apreciamos el rostro de Ingrid tulin es estupenda Obra maestra 10/10

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  2. Ha sido, personalmente, una de esas películas con las que experimento esos momentos, cuando uno cree abrir los ojos, sólo para darse cuenta de que se ve indirectamente, como en espejo. Difícilmente puedo decir que me suceda con otra obra fílmica. Un filme esencial.

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  3. Yo la veo muy ligada a la “trilogía de la falta de fe en el mundo” de Tarkovsky, Sasom i en spegel me parece algo aparte, mas sobre el humano y su relación con este mundo terrenal, y Tystnaden aun mas.
    Realmente Bergman aquí esta excelente y prácticamente todas las decisiones sobre esa simpleza y limpieza en la forma me parecen muy acertadas, una obra maestra y comparto que esta entre las 3 mejores del sueco.
    Para terminar decir también que Gunnar Bjornstrand esta en la mejor interpretación que le he visto, y el resto del reparto igual excelente.
    Saludos Ricardo.

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