El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962), de John Ford.

“Esto es el Oeste, y aquí cuando la leyenda se convierte en realidad, se imprime la leyenda”.

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El senador Ransom Stoddard (James Stewart) y su esposa Hallie (Vera Miles), viajan hasta la localidad de Shinbone para asistir al funeral de Tom Doniphon (John Wayne), un antiguo amigo de ambos. Allí, el envejecido político concede una entrevista a un periodista local, en la que narra los sucesos que acontecieron años atrás, cuando llegó al mismo lugar siendo un joven e idealista hombre de leyes.

Hace algo más de medio siglo, John Ford nos descubrió que una seca flor de cactus podía ser más bella que un vergel oriental, que la fama no siempre se la granjea quien realmente la merece, que los sueños pueden tornarse amargos y acabar siendo pasto de las llamas, y que en el Oeste la leyenda se imprime antes que la verdad. Y es que hace algo más medio siglo, John Ford realizó The Man Who Shot Liberty Valance: tal vez el mejor western de todos los tiempos, la mayor de sus películas y uno de los filmes más melancólicos y hermosos jamás filmados.

Tenía que ser el autor de La diligencia y no ningún otro, quien por vez primera se replanteara y transgrediera los cimientos temáticos, estéticos y narrativos de un género cuya mitología había contribuido a forjar él mismo. El hombre que mató a Liberty Valance es un western íntimo, de espacios cerrados, en blanco y negro e intencionadamente teatralizado. Características que lo contraponen a la épica homérica de Centauros del desierto (The Searchers, 1956), y lo acercan al lirismo legendario de Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946), por aludir a sus otras dos obras maestras dentro del Far West.

A través de los personajes de Ramson Stoddard y el periodista borrachín Dutton Peabody (Edmond O’Brien), por un lado, y de Tom Doniphon y el villano Liberty Valance (Lee Marvin) por el otro, Ford muestra el enfrentamiento entre la sociedad civilizada, regida por las leyes, la información y la política, y la sociedad del salvaje Oeste, en la que la fuerza, los puñetazos y las balas son la única ley imperante.

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Desde un punto de vista narrativo, resaltar que el cineasta recurre al flashback durante la mayor parte del metraje, y al flashback dentro del flashback para revelarnos, ya casi al final, lo que verdaderamente ocurrió en el tiroteo entre Stoddard y Valance: un disparo surgido de entre las sombras de un oscuro callejón, que bien podría haber cambiado tanto el curso del relato como el de la propia vida de sus protagonistas.

Para cerrar el comentario, me gustaría evocar aquella escena en la que un amargado, ebrio y dolido Tom Doniphon, arquetipo de la figura trágica fordiana, decide prender fuego a la casa que había construido para vivir junto a Hallie. El patetismo y la intensidad dramática de ese momento, sublimado por la soberbia interpretación de John Wayne, nos invita a pensar en la facilidad con la que nuestros sueños pueden verse resquebrajados sin que podamos hacer nada por evitarlo.

Nota: 10/10

4 comentarios sobre “El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962), de John Ford.

  1. Siempre he visto esta película mal calificada puesto que unánimemente se la considera un western, sin embargo más pareciera una película judicial, puesto que de western tiene muy poco, por más que se desarrolle en el lejano oeste, la dirija Ford y la protagonice John Wayne. Apenas si hay algo de acción, cero de aventuras, es tremendamente hablada (justamente como una película judicial) y hasta el protagonista es un abogado, sin olvidarme claro que todo se desarrolla en espacios cerrados con pocas escenas en ambientes abiertos o naturales y que el juicio es el punto culminante de toda la trama. Y reitero toda la actuación de James Stewart en el pasado es una soberana sobreactuación y gran culpa de ello recae en el hecho de que por entonces tenia 54 años y no le daba el cuero para representar a un veinteañero idealista. Por ello su actuación gana enteros cuando debe representar al mismo personaje pero siendo anciano.

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