Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, 1958), de Louis Malle.

“Cuanto más planifique el hombre su proceder, más fácil le será a la casualidad encontrarle”.

(Friedrich Dürrenmatt)

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Cansados de mantener su relación amorosa en secreto, Julien Tavernier (Maurice Ronet), un ex paracaidista de la guerra de Indochina, y Florence Carala (Jeanne Moreau), la esposa de un poderoso empresario, planifican el asesinato de este de tal manera que parezca un suicidio.

Louis Malle debutó en el cine de ficción (previamente había codirigido un documental sobre el mundo marino junto a Jacques-Yves Cousteau) con esta obra maestra de prodigiosa precisión narrativa, adaptación de una novela barata de Nöel Calef, que mezcla con suma habilidad el suspense y el romance en una trama alambicada, propia del cine negro y repleta de paradojas, y que anticipa gracias a su tratamiento naturalista algunas de las constantes visuales que caracterizarían a la incipiente Nouvelle vague. La película se alzó con el Premio Louis Delluc al mejor filme francés del año.

Ascenseur pour l’échafaud se abre con un primerísimo primer plano que poco a poco se va abriendo del bello rostro de Florence, quien habla por teléfono con su amante, el atractivo Julien. Ambos, tras profesarse apasionadamente amor mutuo, se disponen a ejecutar el plan que con minuciosidad han preparado. Dicho plan (atención, spoiler) se irá al traste por culpa de un ERROR, el olvido por parte de Julien de la cuerda utilizada para subir desde su oficina hasta la de Simon Carala (Jean Wall), su jefe y marido de Florence, lo que hará que tenga que regresar al edificio después del asesinato y se quede atrapado en el interior del ascensor, y de una CASUALIDAD, la del encuentro de Julien con Véronique (Yori Bertin), la joven dependienta de la floristería situada frente a las oficinas de Carala, y Louis (Georges Poujouly), el novio de esta, un delincuente de poca monta que decide robarle el coche. A partir de ese error y esa casualidad, la trama de la película se bifurca en tres líneas de exposición que se mostrarán de manera paralela: la de Julien, que hará todo lo posible por salir del ascensor, un espacio cerrado y claustrofóbico que puede recordar a la celda del teniente Fontaine en Un condenado a muerte se ha escapado (Un condamné à mort s’est échappé ou Le vent souffle où il veut, 1956), de Robert Bresson; la de Florence, que en un ejercicio de introspectiva y poética decepción amorosa recorre durante la noche las calles y bares de París en busca de su amado; y la de Véronique y Louis, quienes tras robar el coche de Julien, salen de la ciudad y se hospedan un motel de las afueras en el que coinciden con una pareja de turistas alemanes. La intervención del comisario de policía Cherrier (Lino Ventura), hará que las tres líneas de la trama, desarrollada durante un fin de semana, terminen convergiendo.

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Uno de los elementos más recordados del filme que nos ocupa, es la extraordinaria, hermosísima banda sonora a cargo del músico estadounidense de jazz Miles Davis. Al parecer, Davis la compuso mientras improvisaba viendo la película en el interior de un estudio parisino de grabación junto a su banda. Malle hace un uso muy puntual de la música a lo largo del metraje, utilizándola tanto en un sentido extradiegético como diegético.

La película sirvió, además, para convertir a Jeanne Moreau en una rutilante estrella del cine europeo. Una Jeanne Moreau que mantuvo un idilio con el director coincidiendo con el rodaje.

Uno de los clásicos imperdibles del cine francés de todos los tiempos.

Nota: 9/10

2 comentarios sobre “Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, 1958), de Louis Malle.

  1. Excelente reseña Ricardo: Después de revisar las películas más reconocidas de Malle (“Lacombe Lucien”; “Adiós a los niños”) llego a la conclusión que esta es la que más me gusta del director francés lo cual no deja de ser llamativo ya que es su opera prima. Tenés un registro Ricardo de cuántos directores alcanzaron su cima en su opera prima ?

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    1. Hola Marcos;
      Para mí también se trata de la mejor película de Malle.
      En cuanto a directores cuya mejor película sea la primera… no sé, pienso en Orson Welles o Satyajit Ray, por ejemplo. Pero seguro que hay más que ahora no recuerdo.
      ¡Saludos!

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