El resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick.

“Los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan”.

(Stephen King)

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Jack Torrance (Jack Nicholson) es contratado para encargarse del mantenimiento del hotel Overlook, situado en las montañas de Colorado, durante los meses de invierno en los que permanece cerrado. Hasta allí se desplaza junto con su mujer, Wendy (Shelley Duvall), y su pequeño hijo, Danny (Danny Lloyd). El largo período de aislamiento y las fuerzas sobrenaturales que habitan el hotel, terminarán por trastornar su mente.

Lejos de ser la obra maestra que muchos predican, esta algo sobrevalorada cinta de terror, de apabullante forma y endeble guión que adapta la novela homónima de Stephen King, supone uno de los trabajos menos brillantes de su director.

Tras el estrepitoso fracaso en taquilla cosechado por Barry Lyndon, Kubrick optó por emprender la realización de un filme que fuese más comercial. Además, le atraía la idea de explorar uno de los pocos géneros que aún no había tocado (no cuesta imaginarse al enorme ego de Kubrick planeando la que debía ser la mejor película de terror de todos los tiempos). Lamentablemente, el resultado final, aunque de indudable calidad, distó de ser del todo satisfactorio.

El resplandor debe adscribirse al subgénero de casas encantadas. O casas malditas si utilizamos la denominación acuñada por el escritor Ángel Gómez Rivero. En este caso, en lugar de un viejo caserón o una mansión decimonónica, tenemos un hotel en el que las presencias fantasmales son consecuencia de su construcción sobre un antiguo cementerio indio y de un truculento crimen perpetrado en el pasado. Si en un principio es sólo el niño quien percibe lo que ocurre en las instalaciones del hotel gracias a su facultad de “resplandecer” (facultad que también posee el personaje de Scatman Crothers), con el paso de las semanas, los espíritus malignos irán ejerciendo un control cada vez mayor sobre la psique de su padre, para hacerse también visibles finalmente ante la aterrada mirada de su madre.

Uno de los puntos débiles del guión, a mi entender, es que no se potencia su posible ambigüedad, puesto que toda la lógica del relato queda supeditada a una mera explicación sobrenatural. No se profundiza en los personajes ni se sigue su evolución psicológica. Simplemente, sobre todo en el caso del personaje de Nicholson, se convierten en títeres de los fantasmas del hotel. Jack no se vuelve loco por permanecer en un contexto aislado, que era hacia lo que parecía encaminarse el filme en sus primeros minutos, sino por voluntad de unos espectros traviesos. No hay estudio psicológico alguno, lo que hubiese resultado mucho más interesante.

shining

En The Shining, muy por encima de lo que se cuenta está el modo en cómo se cuenta, destacando los espectaculares planos aéreos de los títulos de crédito iniciales bajo las notas del Dies irae de Tomás de Celano, la puesta en escena de amplias estancias enfatizada con el uso del gran angular, o los ampulosos y brillantes travellings de steadicam que siguen a Danny en su recorrido en triciclo por los pasillos del hotel. Magnífica es también la envoltura musical de todo el metraje, con una impresionante selección de composiciones de autores contemporáneos de la talla de Béla Bartók, Gyorgy Ligeti o Krzysztof Penderecki.

No puede decirse lo mismo de la interpretación de Jack Nicholson, demasiado sobreactuado y más cerca de lo irrisorio que de lo terrorífico.

Como conclusión, cabe señalar que la secuencia más famosa de la película, aquella en la que Jack, hacha en mano, destroza una puerta con el objetivo de descuartizar a su familia, es prácticamente idéntica a una que aparecía en la obra maestra de Victor Sjöström La carreta fantasma (Körkarlen, 1921). Kubrick muy probablemente la conociera y se inspiró en ella.

Nota: 7/10

4 comentarios sobre “El resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick.

  1. Buena Película pero la verdad es que no asusta nada, para resaltar como dices cada uno de los planos y su impecable fotografía, en cuanto a Jack Nicholson no lo soporto en ninguno de sus papeles me parece un Actor muy Sobrevalorado.

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    1. ¿Que es asustar para vos? ¿screamer berretas? ¿una buena película de drama es la que te hace lagrimear por más que sea puros golpes bajos? ¿una mala comedia te sacó una sonrisa y eso la hizo buena? Lo que decís es absurdo.
      El buen cine de terror es aquel que te mantiene tenso y al mismo tiempo te atrapa, te intriga. La evolución de la tecnología, la estupidez comercial y sus bajezas, ah degradado un género que en realidad supone todo un arte de llevar a cabo.
      ¿Te animarías a decir lo mismo que dices sobre las películas de Hitchcock? Porque dudo que alguna de esas te “asuste” más que El Resplandor. (si es que tu valoración se basa en eso.. en que te asusten)

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  2. “Jack Nicholson, demasiado sobreactuado y más cerca de lo irrisorio que de lo terrorífico.”
    Muchos decían eso cuando se estrenó. Hoy en día es considerada una de las mayores actuaciones en la historia del cine. Despégate un poco de seriedad de Bela Tarr.

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