SEFF 2016. Jornada cuarta: Sólo el fin del mundo y Rester vertical.

Sólo el fin del mundo (Juste la fin du monde, 2016), de Xavier Dolan. Sección Oficial. Canadá/Francia. 97 min.

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Xavier Dolan está de moda. El enfant terrible del cine internacional actual que encandila a buena parte de la crítica y el público, compite en esta edición del SEFF con Juste la fin du monde, adaptación de la pieza teatral homónima de Jean-Luc Lagarce. La película, una montaña rusa emocional de narración enérgica, se alzó con el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes. En ella, Louis (Gaspard Ulliel), un joven escritor de éxito, regresa al hogar familiar tras doce años de ausencia para anunciar a los suyos que pronto morirá. Allí le esperan su madre (Nathalie Baye), su hermano mayor Antoine (Vincent Cassel), su cuñada Catherine (Marion Cotillard) y su hermana pequeña Suzanne (Léa Seydoux). Junto a ellos, el protagonista compartirá unas horas en las que los recuerdos, la tensión y los reproches, aflorarán prácticamente sobre cada línea de diálogo como un incontenible torrente de emociones y sentimientos. Están presentes en Sólo el fin del mundo cada una de las constantes visuales, narrativas y de contenido del cine de Dolan: drama familiar, un montaje trepidante, verborrea en sus personajes, homosexualidad, arranques de histeria, música pop e imágenes de videoclip. Dolan es un buen director, pero no es ni la mitad de bueno de lo que él cree ser. Ni siquiera es la mitad de bueno de lo que algunos creen que es. Sus historias, bastante convencionales, remiten sin rubor a los clásicos irreverentes de la nouvelle vague, aunque se presenten bajo un estilo moderno y actual. Precisamente Jean-Luc Godard, uno de los padres de la Nueva Ola francesa, con quien el propio Dolan compartió ex aequo el Premio del Jurado en la edición de Cannes de 2014, definió a Mommy, el anterior trabajo del realizador canadiense, como “una película vieja dirigida por un joven“. No le faltaba razón al autor de Le mépris, lo que no impide reconocerle a Dolan, cineasta muy joven aún y con mucho por aprender, ciertas virtudes. La principal: su capacidad innata para conectar emocionalmente con los espectadores. Aquí lo vuelve a conseguir, concibiendo Juste la fin du monde como una tramposa cuenta atrás de claustrofóbicos primeros planos que termina por ser un coitus interruptus en toda regla. Lo mejor: el precioso flashback en el que Louis rememora frente a un viejo colchón un amor de la adolescencia, y un reparto en estado de gracia formado por lo más florido del cine francés actual.

Nota: 6/10

Rester vertical (2016), de Alain Guiraudie. Sección Oficial. Francia. 100 min.

iuhh

Desconozco el tipo de sustancia ilegal que habitualmente consume el señor Guiraudie. De lo que no me cabe duda alguna, es de su extraordinaria capacidad de persuasión. Sólo así se entiende que pueda llevar a buen puerto despropósitos cinematográficos tan evidentes como el que ahora nos ocupa. Una  lástima, porque el tipo en cuestión no está exento de talento, como ya demostrara hace unos años con la interesantísima, aunque demasiado explícita en sus reiteradas secuencias sexuales, El desconocido del lago (L’inconnu du lac, 2013), película con la que ganó el Giraldillo de Oro de aquel año en este mismo festival. Su problema, bajo mi punto de vista, consiste en que casi siempre acaba dejándose llevar por la explicitud de lo morboso y por sus perturbadas obsesiones homoeróticas. En Rester vertical, una inclasificable comedia naturalista con trazos de lógica absurda, Léo (Damien Bonnard), un guionista trotamundos admirador de los lobos, llega a un recóndito prado donde conoce a Marie (India Hair), una pastora con la que mantiene relaciones sexuales y con la que pronto tiene un bebé. Léo se instala desde entonces en la granja del padre de Marie, el rudimentario y poco hablador Jean-Louis (Raphaël Thiéry). Hasta ahí todo más o menos bien, tanto para el protagonista como para nosotros los espectadores. Lo malo, también tanto para Léo como para nosotros, comienza el día en el que Marie decide abandonarlos a él y a su recién nacido. Es a partir de ese momento cuando se inician los despropósitos de la trama, con situaciones del todo ridículas, y cuando el director decide (que para eso es el director y guionista del filme) que todos los hombres de su película sean homosexuales. Y cuando digo todos es que son todos sin excepción: Léo, el padre de Marie, el anciano que escucha a todo volumen a Pink Floyd y el joven que vive con él. Toca reírse por no llorar, especialmente en la que quizá sea la escena de muerte asistida más surrealista jamás filmada.

Nota: 3/10

2 comentarios sobre “SEFF 2016. Jornada cuarta: Sólo el fin del mundo y Rester vertical.

  1. Lo cierto, es que Mommy es una gran película gracias a la imagineria emocional que tiene el señor este. También sabe utilizar la música como nadie en sus películas, haciendo que las canciones entren en simbiosis con las imágenes y resulten inseparables. A mi sin duda es la que mas me gusta de su escasa filmografia, espero mucho es esta “Juste la fin du monde”. Un saludo Ricardo.

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