SEFF 2016. Jornada sexta: Personal Shopper y Nocturama.

Personal Shopper (2016), de Olivier Assayas. Sección Oficial. Francia. 105 min.

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Entre el thriller psicológico y el thriller sobrenatural, o una mezcla de ambos con momentos concretos de puro terror (las secuencias en el interior de la casa del hermano fallecido de la protagonista), Personal Shopper, del francés Olivier Assayas, Premio al Mejor director ex aequo en el pasado Festival de Cannes, constituye un interesante drama que nos habla del dolor que produce la pérdida de un ser querido y del estado de vulnerabilidad vital en el que esa pérdida nos deja. Un filme a caballo entre dos mundos, el nuestro y el del más allá, a los que intenta interconectar por medio del espiritismo tradicional (la referencia a Hilma af Klint, pionera sueca del arte abstracto vinculada a grupos ocultistas) y de las nuevas tecnologías (el constante uso de WhatsApp y Skype como nuevos recursos de narración cinematográfica). Siendo quizá esa indefinición y dispersión entre géneros y mundos su principal talón de Aquiles. En la cinta que nos ocupa, Maureen (Kristen Stewart), una médium que trabaja en París como personal shopper de una celebridad, espera una señal de su hermano gemelo Lewis, fallecido unos meses atrás a consecuencia de una malformación coronaria que ella también padece. La espera empieza a hacérsele larga, hasta que una terrorífica aparición y una serie de misteriosos mensajes en su móvil confirman que alguien o algo del otro lado desea ponerse en contacto con ella. Magnífica dirección de Assayas con elaborados planos largos y muy buena interpretación de Stewart (cada vez mejor actriz) en un conjunto irregular que con el paso de los minutos se vuelve un tanto previsible y que, lamentablemente, nunca termina de definirse como película.

Nota: 6/10

Nocturama (2016), de Bertrand Bonello. Encuentro con Bertrand Bonello. Francia/Alemania/Bélgica. 130 min.

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Si no fuera porque el propio Bonello dijo durante el breve acto de presentación de la película, que el guión de Nocturama comenzó a escribirse en 2010 (haremos un esfuerzo por creérnoslo), pensaría que nos encontramos ante uno de los filmes más oportunistas y gratuitos del cine reciente. Oportunista porque trata un tema de dolorosa y desgraciada actualidad, como fueron los atentados simultáneos en la ciudad de París de hace ahora casi un año, y gratuito porque su discurso no aporta nada más allá de un retrato superficial y frívolo de la juventud actual. Como decimos, Nocturama cuenta, recurriendo en su primer tercio a fórmulas narrativas manidas al estilo Atraco perfecto (The Killing, 1956) de Stanley Kubrick, cómo un grupo de jóvenes parisinos de diferente credo y condición social, planifican y ejecutan una serie de actos terroristas sincronizados para provocar el caos en la capital francesa. Llevados a cabo estos con escalofriante frialdad, los adolescentes, algo ingenuos, se refugian en el interior de unos grandes almacenes ya cerrados, donde transcurrirá el resto de la película. Como viene siendo habitual en el autor de L´Apollonide (Souvenirs de la maison close), la puesta en escena destaca por su precisión y elegancia, alumbrando un buen puñado de imágenes sugerentes en la parte del metraje que se desarrolla dentro del centro comercial (véase la particular performance del My Way de Paul Anka que hace uno de los jóvenes terroristas maquillado para la ocasión). También es reseñable el uso del montaje para generar tensión narrativa, aunque en ocasiones se abuse del desdoblamiento del punto de vista como en el asalto final. Lo peor de Nocturama es, sin duda alguna, su nulo dibujo de personajes (planos e intercambiables entre sí), así como la omisión total de las motivaciones que los empujan a perpetrar semejantes actos de violencia (las escasas escenas que se refieren a momentos anteriores al día en el que se ejecuta el plan constituyen un mero relleno). Controvertida y atractiva obra, en cualquier caso, que, pese a ser el peor Bonello del último lustro, dará que hablar e impresionará a más de un impresionable.

Nota: 6/10

2 comentarios sobre “SEFF 2016. Jornada sexta: Personal Shopper y Nocturama.

  1. Muy generoso te veo con ‘Personal Shopper’, Ricardo. Me me ha parecido, pura y llanamente, una mala película: dispersa, llena de constantes maniobras de distracción, conceptualmente floja y, además, pretenciosa.

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  2. Pues si yo he sido generoso, imagina a esos críticos que la elevan como uno de los grandes títulos del año… No creo que sea una mala película, pero no pasa de interesante. Aciertas de pleno al definirla como dispersa. Yo añadiría que además es indecisa y no conduce a ninguna parte.
    ¡Saludos!

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