El extraño viaje (1964), de Fernando Fernán Gómez.

“Seis, ocho millones de espectadores. Son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista, y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides”.

(Fernando Fernán Gómez)

7781_i_el-extrano-viaje-2

La monótona vida de un pequeño pueblo de provincias, se ve alterada cada sábado con la llegada desde la capital de un conjunto musical que ameniza las veladas con sus conciertos. Al margen de lo que acontece se encuentra la extraña familia Vidal, compuesta por tres hermanos: la autoritaria y severa Ignacia (Tota Alba), la aprensiva Paquita (Rafaela Aparicio) y el retraído Venancio (Jesús Franco). Una noche de tormenta, los dos últimos, ambos de naturaleza miedosa, creen descubrir que su hermana esconde a alguien en su cuarto.

A partir de una idea de Luis García Berlanga inspirada en el llamado “crimen de Mazarrón”, Fernando Fernán Gómez, autor algo irregular pero poseedor de una incuestionable lucidez, consiguió alumbrar uno de los mejores y más singulares filmes de la historia del cine español. La película, fascinante en su estrambótica mezcla de comedia negra, suspense, drama, costumbrismo y crítica social, ponía de manifiesto las taras y contradicciones de la reprimida España franquista, incapaz de tomar verdadera conciencia de su agonizante y rancio estado de desarrollo moral.

El extraño viaje presenta dos tramas paralelas que terminan por confluir de manera sorprendente en el genial flashback final que aporta luz sobre ambas. Por un lado está la divertida, a la par que macabra (algunas de las escenas que transcurren en el interior de la lúgubre casona son propias de una cinta de terror), historia de los Vidal, esos tres solterones de ascendencia endogámica que apenas mantienen relación con sus convecinos debido a su estricto celo aristocrático. Por el otro, el infructuoso romance entre Fernando (Carlos Larrañaga), seductor vocalista de la banda musical, y Beatriz (Lina Canalejas), joven mercera que sueña con casarse. En medio no debemos olvidarnos de la Angelines (Sara Lezana) y de sus  sensuales contoneos de cadera que tienen alborotado a medio pueblo. Especialmente a las marujas y a los viejos verdes tan característicos de nuestra geografía.

Fernán Gómez dirige con maestría y encomiable pulso narrativo; la fotografía en blanco y negro de José F. Aguayo, colaborador de Buñuel en Viridiana y Tristana, resulta extraordinaria en su plasmación de ambientes nocturnos y mórbidos; y todos los actores realizan un trabajo espléndido en esta imperdible obra maestra de la cinematografía patria.

Nota: 9/10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s