El extraño (Goksung, 2016), de Na Hong-jin.

“Estaban sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: ‘¿Por qué estáis turbados y por qué surgen dudas en vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies. Soy yo mismo. Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo'”.

(Lucas 24: 37-39)

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Una pequeña localidad rural de Corea del Sur, se ve sacudida por una serie de truculentos crímenes que parecen no tener una explicación razonable. Algunos rumores asocian estos terribles actos con la llegada a la zona de un viejo japonés ermitaño que vive en las montañas.

La lucha entre el bien y el mal es tan antigua como el árbol del Edén. Sobre esa mítica confrontación se dirime el destino de nuestro mundo. Las fuerzas de uno y otro bando combaten irresolublemente por establecer un reino de luz o de sombras. La batalla se decide a diario en cada acción llevada a cabo por los hombres; en cada asalto que se disputan ángeles y demonios. El director surcoreano Na Hong-jin (The Chaser), hace de ese eterno enfrentamiento el tema primordial de Goksung, su nueva película: una obra de culto instantánea que transita con toda naturalidad desde el thriller policíaco con toques de humor burdo, hasta el drama sobrenatural con elementos de puro terror. Desconcertante y portentosa.

El extraño puede verse como una alegoría sobre la xenofobia. Y, muy especialmente, como la plasmación del temor y el odio (quizá subconsciente) de parte del pueblo coreano hacia Japón (no es casual que el principal sospechoso de los crímenes que azotan la villa de Goksung sea un japonés). Cabe recordar que Japón, como parte de su estrategia militar expansionista por el Pacífico desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ocupó (y expolió) la península coreana de manera ininterrumpida entre 1910 y 1945. Ese sentimiento antijaponés, fomentado por la propaganda aliada durante la Segunda Guerra Mundial, aún pervive en países como Corea del Sur, Corea del Norte, China o Rusia, y Na Hong-jin lo incluye como lectura sociológica en su primera incursión en el fantastique.

Hay también en Goksung connotaciones religiosas que aluden a la Biblia (la cita del Evangelio de Lucas con la que arranca la cinta) en relación a esa lucha entre las fuerzas del bien y un mal personificado en la figura del mismísimo diablo. Maligno al que se combate con las herramientas de un chamanismo primitivo que aún no ha abandonado las conciencias de una colectividad supersticiosa que no da crédito a cuanto a su alrededor acontece.

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Sorprende en la obra que nos ocupa, de conseguida atmósfera sórdida y encapotada (impresionante fotografía del maestro Hong Kyung-pyo), su gradual y sutil cambio de tono, evolucionando (del mismo modo que evoluciona su personaje principal, el sargento de policía Jong-Goo, a causa de un desgracia familiar) hacia el género de horror en una segunda parte de metraje repleta de tensión narrativa que culmina con un magistral montaje en paralelo a tres bandas.

La dirección de Na Hong-jin resulta soberbia, con una cámara móvil que parece acechar (como acecha el extraño que habita en las montañas) al entorno cotidiano de unos personajes ignorantes de la verdadera dimensión del mal al que se enfrentan.

Escalofriante, monumental y progresivamente tensa y angustiosa, El extraño se eleva como uno de los más grandes y singulares títulos del cine oriental de los últimos años. Imprescindible.

Nota: 8/10

7 comentarios sobre “El extraño (Goksung, 2016), de Na Hong-jin.

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