The Duke of Burgundy (2014), de Peter Strickland.

“En el amor, todas las cumbres son borrascosas”.

(Marqués de Sade)

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Cynthia (Sidse Babett Knudsen), una entomóloga especializada en el estudio de mariposas y polillas, mantiene una relación sadomasoquista con Evelyn (Chiara D´Anna), su criada.

Creo que no me equivoco si digo que a Buñuel le hubiese encantado The Duke of Burgundy, el hipnótico y sugestivo poema cinematográfico de Peter Strickland al amor incondicional. Una obra, a la vez multirreferencial y personal, que materializa como ninguna otra lo había hecho antes la representación del deseo del otro a través de la supeditación voluntaria del yo. El filme, relato circular de atmósferas oníricas y embelesante belleza, toma su título de la Hamearis Lucina, un tipo de mariposa europea conocida precisamente como Duke of Burgundy.

Strickland se inspira en el cine erótico europeo de género y de serie B de principios de los setenta (especialmente en Jesús Franco y en su Lorna, la exorcista), y en la obra maestra de Luis Buñuel BellaBelle de jour, otorgando a su película una especie de aura de cuento de hadas para adultos al que contribuye la ecléctica y barroca banda sonora del grupo de pop alternativo Cat´s Eyes. Como en Den starkare (1888), de August Strindberg, aquí, entre las dos protagonistas femeninas, la más fuerte no es la que en principio lo pudiera parecer. El autor de Berberian Sound Studio plantea un reiterativo y calculado (tanto como el comportamiento cíclico de las mariposas y polillas que Cynthia estudia) juego sadomasoquista de dominación/servilismo en el que el sexo (en ningún momento explícito) actúa como elemento de sumisión y poder. Una sensual mascarada que responde en un caso a la satisfacción del deseo propio, y en el otro, a la satisfacción del deseo ajeno, pero siempre sobre el mismo lado de la balanza, lo que termina por inclinarla dramáticamente hacia una de las partes.

La puesta en escena rezuma elegancia y buen gusto por todos sus poros, sobresaliendo la cuidada composición de planos, su detallismo casi microscópico y el juego de luces y reflejos que logra la hermosísima fotografía de Nicholas D. Knowland. Imágenes como las de esas numerosas vitrinas contenedoras de mariposas y polillas de todas las especies, colores y formas que adornan las paredes de la villa gótica en la que la acción tiene lugar, confieren al conjunto un extraño y arrebatador lirismo.

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The Duke of Burgundy, del mismo modo qusulta estimulante desde el primer minuto de su visionado. Una metaficción orgánica que entra por méritos propios a formar parte del selecto catálogo de obras maestras de este siglo.

Nota: 9/10

6 comentarios sobre “The Duke of Burgundy (2014), de Peter Strickland.

  1. Una grandiosa película a la que poquísimo se le puede reprocar.
    ¿Para cuándo el top de películas de lo que llevamos de la década? Y el de los 60s creo que también está en deuda si no me equivoco, me imagino que ha de ser complicado por tanta genialidad de esos años.
    ¡Saludos!

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  2. Uyyy ya que la calificacion es …ni más ni menos de 9/10, tendré que buscarlo.
    Y sin animos de hacerte sentir presionado…. al igual q el amigo Edgar estoy en espera de los mejores de los 60’s

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  3. Considero que la pelicula abusa de cierto esteticismo, que aunque gozoso, es algo recargado.
    Por lo demas, es una cinta sensual y perturbadora de primers categoria.

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