Las 10 mejores películas de Mikio Naruse (1905-1969).

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  1. Nubes flotantes (Ukigumo, 1955). 123 min.

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2. La voz de la montaña (Yama no oto, 1954). 96 min.

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3. Cuando una mujer sube la escalera (Onna ga kaidan wo agaru toki, 1960). 111 min.

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4. Tormento (Midareru, 1964). 98 min.

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5. Nubes dispersas (Midareru, 1967). 108 min.

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6. Madre (Okaasan, 1952). 98 min.

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7. Crisantemos tardíos (Bangiku, 1954). 101 min.

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8. A la deriva (Nagareru, 1956). 117 min.

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9. Tsuma yo bara no yô ni (1935). 74 min.

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10. Hôrô-ki (1962). 124 min.

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5 comentarios sobre “Las 10 mejores películas de Mikio Naruse (1905-1969).

  1. A este cineasta si que no lo tengo ni registrado, decime si tuvieras que compararlo con otro cineasta japones con más fama a quien se parecería?

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  2. Uno de mis favoritos. No estoy muy deacuerdo con el top, para mi faltan 2 obras máximas como son Tsuma to shite onna to shite y Onna no rekishi. Muy difícil elegir con este maestro.

    Saludos

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    1. Como dices, sumamente difícil escoger. ‘Tsuma yo bara no yô ni’ está en la lista básicamente por ser el filme que dio popularidad a Naruse en Japón. Podría sustituirse por cualquiera de los dos que comentas, títulos más refinados.
      ¡Saludos!

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  3. Del estilo de Ozu sólo estuvo cerca en algo: a partir de su período de madurez, Naruse también rodó por norma general planos fijos. Pero nunca situó la cámara a la altura del suelo como hacía Ozu, por poner un ejemplo. Hay más diferencias entre los dos que coincidencias. El estilo de Ozu fue más peculiar que el de Naruse, quien siguió ciertas convenciones procedentes del cine occidental.

    Mientras que Ozu vio el desanudarse de los lazos familiares como algo de lo que lamentarse, Naruse presentó con frecuencia personajes perjudicados por sus familiares y lastrados por la tradición. Ozu fue conservador: quiso recuperar lo que a su juicio iba desapareciendo a causa de la modernidad. En cambio, Naruse renegó del gregarismo típicamente japonés y se quejó amargamente de las imposiciones de la tradición. En el contenido, fueron como el día y la noche; ambos pesimistas, pero por motivos opuestos.

    Naruse destacó por la manera asombrosa en que expresaba los sentimientos de los personajes: sin necesidad de recurrir a las palabras, simplemente con la mirada. Las miradas de sus actores son sobrecogedoras; en esta faceta nadie lo ha superado. Las miradas de “Nubes dispersas” están en mi opinión entre las mejores de la historia del cine.

    Las tres últimas no las he visto. He visto “Onna no rekishi” y, desde luego, me pareció una de sus mejores películas. “Nubes flotantes”, “La voz de la montaña” y “Nubes dispersas” son en mi modesta opinión sus tres películas más perfectas.

    Perdón por enrollarme.

    Un saludo.

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