En la ciudad de Sylvia (Dans la ville de Sylvia, 2007), de José Luis Guerín.

“¿Adónde te escondiste, amado, y me dejaste con gemido?”

(San Juan de la Cruz)

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Un joven (Xavier Lafitte) regresa a la ciudad Estrasburgo para buscar a la chica de la que se enamoró perdidamente seis años atrás.

En la ciudad de Sylvia constituye uno de los trabajos más destacados del cineasta español José Luis Guerín (Barcelona, 1960), cuyo singular estilo se sitúa a medio camino entre la poesía susurrada de Víctor Erice, el voyerismo de Alfred Hitchcock o la impávida trascendencia de Robert Bresson. El filme retrata una obsesión concreta: la del joven enamorado que recorre las calles de la ciudad de Estrasburgo en busca de su amada. A la vez que reflexiona sobre un concepto universal: el del amor ideal y su naturaleza inasible.

Es una película experimental. No apta para todos los espectadores. En ella la historia es mínima y apenas hay diálogos. Lo verdaderamente importante es la mirada. ¿Está usted, estimado lector, dispuesto a ejercitarla?

Guerín alcanza aquí la madurez en el manejo del lenguaje cinematográfico, lo que se manifiesta en la cuidada composición de cada plano, en el desarrollo acompasado del tempo o en la agudeza con la que utiliza el sonido. No hay música extradiegética; la banda sonora está compuesta por el transitar de los peatones, sus conversaciones casi inaudibles, las campanillas de las bicicletas, el ruido de los automóviles o el tañido de los campanarios de las iglesias cercanas. El joven protagonista, testigo silente de todo cuanto acontece a su alrededor, se traslada de un sitio a otro acompañado de su cuaderno de dibujo, en el que esboza el carrusel de rostros femeninos que observa en las atestadas cafeterías de la ciudad francesa.

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Hay en la cinta un tramo excepcionalmente bello en mi opinión. Me refiero al del largo seguimiento del personaje de Pilar López de Ayala (¿Sylvia?) por parte del protagonista a través de los rincones del centro histórico de Estrasburgo. No recuerdo en el séptimo arte tanta fascinación por una mujer desde Vértigo. De entre los muertos (Vertigo, 1958), de Alfred Hitchcock.

En la ciudad de Sylvia es extraña, contemplativa, romántica, hermosa, sugestiva y fascinante. Una obra esencial dentro de la cinematografía española de los últimos tiempos.

Nota: 8/10

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