Bandas sonoras: Viaje a la luna (1902). Air (Jean-Benoît Dunckel & Nicolas Godin).

Un texto de Antonio Miranda.

Su blog.

voyage

ESTREPITOSA COMPOSICIÓN PARA LA IMAGEN, encargo que se ofreció a la banda francesa Air en 2011.  Película muda y primer filme de ciencia-ficción de la historia: una joya. La versión que tratamos es la restaurada previa proyección en el festival de Cannes del año comentado.

La partitura, asombrosa por el negativo impacto sonoro que provoca desde su inicio, no presenta un minucioso estudio (como debiera haberse hecho con tal magna obra) y cae en el llamativo error de procurar mantener ritmos creados por secciones de imágenes cuando, absolutamente, la historia genera otros. Obviando el pesado metrónomo percusivo que la banda de música electrónica plantea desde el comienzo, el ejemplo más ferviente lo encontramos en la segunda secuencia, minuto 4 y segundo 15 de la versión restaurada, cuando los personajes preparan la nave. En la fabricación, los golpes de martillo de los obreros están bien marcados. La partitura, inocente, sigue este lento y pesado ritmo de trabajo ignorando la actividad frenética que, con el conjunto global de los personajes, se va gestando. Igual resultaba la actividad inicial de los astrónomos presentes en la primera reunión, explicativa del proyecto. Air, igualmente, nos cansa la escucha, se despega drásticamente de la imagen y pareciere desconocer la exaltación, la agitación, el revuelo y el caos absolutos que reinan en la sala y proyecta, por tanto, la impresión de haber compuesto más para su disco editado (de la presente obra) que para un ya destacado trabajo del séptimo arte.

La secuencia ‘’La Prèparation’’ nos consuela ligeramente. La percusión sí se corresponde con la impresión poderosa de la nave fabricada. El cambio de escena manteniendo la música: correcto (pese al gran fallo al realizar la misma técnica en la unión de escenas anteriores); no obstante, el dinamismo, el entusiasmo, la intriga que presenta la historia de Georges Méliès son golpeados por la música de manera sorprendente.

En la parte en la que los astrónomos llegan a la luna, Air adopta un acertado matiz etéreo. Sin embargo, fijémonos cómo lo ralentiza tan al extremo que se generan instantes de silencio. Este tipo de música sirve  hoy día, aderezada con matices sonoros, diálogos… pero los músicos ignoraron tal circunstancia y compusieron una partitura del siglo XXI para una obra de prácticamente el siglo XIX. Gran error.

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La parte final, con las graciosas y conseguidas aventuras de los astrónomos con los extraterrestres, igualmente es un despropósito. Se introduce un sonido ‘’lead’’ sintetizado dando referencia fija a lo desconocido y Air se limita, como hace en la escena posterior del agua, a crear una canción sin ninguna relación con el filme, sin alma cinematográfica, sin movimiento, sin sentimiento ni cohesión.

En definitiva, obra para olvidar y conservar simplemente escuchada, como bien hizo el grupo publicando el correspondiente álbum titulado ‘’Le voyage dans la lune’’ y que se disfruta, sin duda, separado de la película. Lástima no fuera un encargo para cualquiera de los pocos compositores que, con ella en sus manos, la habría colocado donde, con música, bien se merece. Una curiosidad que certifica nuestra puntuación: la conocida imagen del cohete incrustado en la cara de la luna no mereció, para la banda, ningún tipo de mención musical. Lo lamentamos.

Nota: 2/10

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