El eclipse (L’eclisse, 1962), de Michelangelo Antonioni.

“Querría no quererte, o quererte mejor”.

l'eclisse2

(Texto originalmente publicado en mi libro ‘El cine esculpido en 200 películas’).

Las películas de Antonioni de lo sesenta, como las de Resnais del mismo período, dejan en el aire una serie de preguntas sin emitir una sola respuesta. Ambos directores abrieron con sus rompedoras propuestas las puertas de la cinematografía moderna: una cinematografía que plantea enigmas en lugar de certezas, con un claro predominio de la imagen sobre la palabra.

Con L´eclisse, el autor de Ferrara cierra su llamada trilogía de la incomunicación (tetralogía si incluimos en ella El desierto rojo, su siguiente filme) tras La aventura (L´avventura, 1960) y La noche (La notte, 1961). Las tres películas (o las cuatro si hablamos de tetralogía), además de compartir ciertos temas como la incomunicación, el hastío vital, la soledad o el desamor, comparten asimismo la presencia de la actriz Monica Vitti, una de las intérpretes femeninas con mayor magnetismo en pantalla de la historia del cine.

El eclipse es una obra insondable desde su título hasta su enigmática secuencia final (¿el apocalipsis, un eclipse o la simple llegada de la noche?). La ruina existencial de la sociedad posterior a la Segunda Guerra Mundial, inmersa por aquel entonces (y aún hoy) en una delirante carrera atómica entre superpotencias, es mostrada a través del atribulado y confundido personaje de Vittoria (Vitti), que deambula cual alma en pena por las calles y rincones de una impersonal ciudad de Roma. El desierto urbano se impone a un bullicio exento de comunicación que sólo encontramos en el interior del edificio de la Bolsa donde trabaja Piero (Alain Delon), el joven con el que la protagonista vivirá un conato de relación amorosa tras abandonar a su novio Riccardo (Francisco Rabal), con quien estaba a punto de contraer infeliz matrimonio (la cinta arranca en el domicilio de este después de lo que suponemos ha sido una larga noche de discusiones por parte de la pareja que el cineasta omite audazmente). El eclipse transita, por tanto, de una relación ya agotada a otra que se inicia y se agota antes casi de siquiera comenzar.

l-eclipse-07-gmonica

Antonioni dota a su filme de una elegante puesta en escena en la que la composición de cada plano resulta pasmosa (impresionante fotografía en blanco y negro de Gianni di Venanzo), aprovechando magistralmente la arquitectura (material y natural) del entorno de los personajes para resaltar instrospectivos estados de ánimo.

El profundo misterio que transmite la película sobrepasa con creces sus poco más de dos horas de visionado, eclipsando el razonamiento lógico de un espectador epatado ante semejante muestra de belleza plástica.

Nota: 9/10

07d2b9ec5899471f8ca84098f076cd40

4 comentarios sobre “El eclipse (L’eclisse, 1962), de Michelangelo Antonioni.

  1. La mejor obra de Antonioni, sin lugar a dudas. Uno de los directores que rompió con las estructuras narrativas clásicas en los años 60. Particularmente mi director italiano favorito, con un cenit creativo desde el 1957 hasta 1964 donde dirigió cinco obras maestras a mi modo de ver. Nadie como él para retratar la falta de comunicación entre los seres humanos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s