Crepúsculo en Tokio (Tôkyô boshoku, 1957), de Yasujirô Ozu.

“Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones”.

(William Shakespeare)

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El señor Sugiyama (Chishû Ryû) tuvo que criar a sus dos hijas, Akiko (Ineko Arima) y Takako (Setsuko Hara), tras ser abandonado por la que era su mujer. Ahora, ya adultas, ambas tienen problemas, ya que mientras Takako mantiene una difícil relación con su esposo alcohólico, Akiko es una joven taciturna que parece algo descarriada y perdida.

No existe en la filmografía de Ozu ninguna otra obra que sea más oscura, pesimista y trágica que Tôkyô boshoku. El maestro nipón indaga aquí en las heridas y vacíos psicológicos derivados de la ausencia de la figura materna. Ni siquiera la presencia de una padre amoroso y preocupado (enorme y dolida interpretación del gran Chishû Ryû), podrá atenuar esos huecos y soledades del alma destinados a ser cubiertos únicamente por la ternura de una madre. Tanto dolor causó la proyección de este filme, que el director se vio obligado a crear algo mucho más ligero en su siguiente película, surgiendo así la magnífica Flores de equinoccio (Higanbana, 1958), su primera obra en color y embrión de la que acabaría convirtiéndose en una de las paletas cromáticas más primorosas del séptimo arte.

En Crepúsculo en Tokio, encontramos a la que probablemente sea la figura más desgraciada del universo Ozu: la amargada Akiko. Una joven que recorre todo tipo de bares y antros de la noche de Tokio buscando a un novio que la ignora, sobre todo cuando se entera de su embarazo. Un aborto obligado y la aparición de una madre que se creía perdida, serán cuestiones que Akiko no podrá soportar, dando lugar un trágico accidente que desemboca en una de las secuencias más dolorosas jamás filmadas por el autor de Principios de verano.

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La cámara inmóvil (ni uno sólo movimiento en los ciento cuarenta minutos que dura el filme) y contemplativa del director, capta otros momentos igualmente inolvidables, como la oración del señor Sugiyama ante el retrato de Akiko (sólo Dreyer ha sido capaz de alcanzar tal nivel de trascendencia en el cine), o el triste plano final de la película, que nos muestra al sufrido padre abandonando su hogar, calle abajo, sabedor de que la soledad será, desde ese momento, su única compañera.

Una de las grandes obras maestras Ozu. Cine con mayúsculas.

Nota: 9/10

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6 comentarios sobre “Crepúsculo en Tokio (Tôkyô boshoku, 1957), de Yasujirô Ozu.

  1. Hola Ricardo: He terminado de ver ayer esta película y me ha parecido una de las mejores de Ozu junto con Primavera tardía. Muy buena tu síntesis y el análisis que haces sobre los estragos que causa la ausencia de la figura materna en las dos hermanas, sobre todo en Akiko. Pregunta: he advertido que como bien dices no hay un sólo movimiento de cámara en toda la película, y se que ese es uno de los signos distintivos del cine de Ozu, además de hacer las tomas desde 90 cm del suelo. Ahora bien: cuál es el mérito o la genialidad de dicha característica ?

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  2. Comprendido. Muchas gracias por tu respuesta. Ahora bien, en los comienzos del cine mudo entiendo que tampoco había travellings y entonces esos primeros directores del cine mudo también tenían el mismo mérito de dar dinamismo a la narración sin mover la cámara ? Saludos !

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  3. Muchas gracias Ricardo por tu respuesta. Siempre hay algo nuevo para aprender. Saludos,-
    Renglón aparte, te cuento que en Mayo estuve en Barcelona y finalmente pude comprar tu libro.
    Estoy muy divertido.
    Realmente muy interesante la clasificación por géneros y por décadas y cómo decides incluír una película en uno u otro de los sistemas clasificatorios.
    Para mí que todavía no he descubierto el cine Tarr o Angelopoulos, este listado de 200 películas me permite tener tus críticas a más películas del cine norteamericano al que valoro mucho como entretenimiento y también como cine de calidad.
    Sí me llamó la atención que en un número de 200 no haya lugar para El Padrino o El Padrino II, películas que encabezan los rankings de los cinéfilos de las páginas de cine más populares (filmaffinity e IMDB). No es que diga que lo popular es de por sí bueno, pero por ejemplo, más allá del tour de force que significó filmar Apocalypsis Now que vos prefieres de Coppola, encuentro que esta otra película se vuelve por momentos densa y pesada algo que no ocurre con El Padrino. Advierto en El Padrino ese ritmo narrativo fluído y atrapante que alguna vez leí que ponderas de Raoul Walsh.
    En fin, te felicito por el libro y espero que tengas mucho éxito con el mismo !!!!

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