En un lugar solitario (In a Lonely Place, 1950), de Nicholas Ray.

“Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó, y viví el tiempo que me amó”.

Annex - Grahame, Gloria (In a Lonely Place)_02

Dixon Steele (Humphrey Bogart) es un temperamental guionista de cine sumido en la más absoluta decadencia. Su implicación como sospechoso en un asesinato, le permite conocer a Laurel (Gloria Grahame), una chica de la que se enamora y con la que logra recuperar la inspiración perdida.

Más que un filme noir al uso, In a Lonely Place se envuelve con los ropajes del género para, desde su planteamiento inicial, trastocar la percepción de un espectador que, en principio, ignora que se va a enfrentar a un drama romántico marcado por el desequilibrio mental de su protagonista: un Humphrey Bogart que realiza aquí una de las mejores composiciones de toda su carrera.

La película adapta una novela de la escritora estadounidense Dorothy B. Hughes publicada en 1947, aunque a diferencia de lo que sucede en la obra de Ray, en el texto original el personaje de Dixon sí que resultaba ser el verdadero culpable. Pueden imaginar ustedes lo que habría supuesto para la productora convertir a una estrella como Bogart en un asesino, pese a que ello hubiera mejorado la coherencia interna del filme.

El ambiguo retrato psicológico que se hace del personaje principal es muy interesante, y probablemente constituya el mayor acierto de toda la cinta. Ya en los primeros minutos advertimos que se trata de un tipo con tendencia a la bronca, como bien queda reflejado en el pique que mantiene con otro conductor ante una señal de stop, o en la posterior pelea que provoca en el club nocturno al que acuden personalidades vinculadas al mundo de Hollywood. Al parecer, el éxito profesional se le resiste desde antes de que comenzara la guerra, por lo que se puede intuir que su participación en la misma ha contribuido a agravar su estado mental. Ahora le toca realizar la adaptación de un best-seller que no le interesa, y que ni siquiera ha leído, de ahí que se lleve a su apartamento a la joven encargada del guardarropa del club, quien sí lo ha hecho y está dispuesta a resumirle el argumento. Con lo que no cuenta Dix, es que tras estar con él, la chica será asesinada, lo que lo convertirá en sospechoso del crimen. Es ahí donde entra Laurel, su nueva y atractiva vecina, la cual le proporciona una coartada falsa frente a la policía. A partir de entonces, se inicia entre ambos una apasionada relación que se mantiene idílica hasta el momento en el que ella empieza a dudar de su inocencia, sospecha que el propio Dix fomenta con su violenta actitud en determinados pasajes de la trama. 

5 big

Nicholas Ray dirige con elegancia y buen pulso, demostrando una vez más su indiscutible habilidad a la hora de captar las oscuras y turbadoras atmósferas del cine negro. Valga de ejemplo ese inquietante y nocturno recorrido en coche, a gran velocidad, de Dix y Laurel por unas solitarias carreteras en las que apenas se vislumbra el asfalto. Pónganse ustedes en el lugar de la fémina y no me digan que Bogart no les da miedo en esos instantes…

Nota: 8/10

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