Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), de Paul Thomas Anderson.

“La ambición puede llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”.

(Jonathan Swift)

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California, principios del siglo XX. Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), acompañado de su hijo adoptivo y socio H.W. (Dillon Freasier), es un buscador de petróleo cuyo tesón acaba convirtiéndolo en un poderoso magnate del sector. En su más importante yacimiento, hallado tras un inesperado chivatazo, Plainview debe hacer frente al fanatismo religioso del pastor Eli Sunday (Paul Dano), fundador de la iglesia de la Tercera Revelación.

Si Herman Melville alumbró con Moby Dick la “Gran Novela Americana”, suponemos que Paul Thomas Anderson intentó hacer algo similar en el ámbito cinematográfico con Pozos de ambiciónadaptación parcial de la novela Petróleo (Oil, 1927), de Upton Sinclair (el guión de Anderson se centra únicamente en el primer tercio de la obra literaria). Para ello, el autor de Magnolia no dudó en moldear a su propio capitán Ajab en la figura del también monomaníaco Daniel Plainview; un personaje misántropo y henchido de odio, que en lugar de perseguir a un gigantesco cachalote blanco por todos los mares y océanos del mundo, se obstina en el arte de arrebatar a la desértica tierra su más preciado tesoro: el oro negro. 

El filme reflexiona de modo un tanto superficial, acerca del ya resobado tema de la corrupción que conlleva toda codicia y ansia de poder. Y lo hace a través del seguimiento de la evolución psicológica de su protagonista, quien conforme aumenta sus riquezas, irá degenerando moral y mentalmente hasta acabar, como el Charles Foster Kane de Orson Welles, recluido en su particular Rosebud. Poco importan el resto de personajes, reducidos a desdibujadas sombras que acompañan al “demonio” en su grotesco descenso a los infiernos, siendo el caso más lacerante es el del religioso Eli Sunday, una vulgar y pusilánime caricatura que produce más vergüenza que otra cosa.

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Con todo, la película posee un arranque magnífico, con un cuarto de hora inicial sin diálogos que recuerda por su portentosa visualidad al mejor Kubrick. La trama se mantiene interesante durante su primera hora de metraje, destacando la telúrica belleza que desprenden los espacios abiertos de un árido desierto que la fotografía de Robert Elswit logra captar con asombrosa maestría. A partir del accidente que sufre el hijo de Daniel, el cual le lleva a perder la audición en una secuencia bastante espectacular, comienza el descalabro argumental y, sobre todo, narrativo de una obra que culmina en un precipitado, lamentable y hasta risorio tramo final.

Al parecer, Daniel Day-Lewis se inspiró en la voz y los gestos de John Huston para encarnar al brusco Plainview. Su multipremiada interpretación, Premio Óscar incluido, resulta excesivamente desaforada y llena de tics. Nadie del reparto opone resistencia a su intenso histrionismo.

There Will Be Blood es un trabajo a todas luces sobrevalorado. Tan ambicioso como desigual.

Nota: 6/10

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10 comentarios sobre “Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), de Paul Thomas Anderson.

  1. Me cuesta entender que a estas alturas, actuaciones como esta o como la de gangs of New York sean tan aplaudidas, ejercicios estériles de histrionismo desatado al alcance de cualquier buen actor y que bastan por sí solas para arruinar una película que obviamente y como usted apunta tiene otros puntos de interés y algún tramo poderoso.

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  2. Cuando uno llega a las dos horas de su metraje y se pregunta si hace ya hora y media que esa misma pregunta se la formuló, es cuando comprendes el verdadero problema de esta película. Pozos de ambición es idéntica a su banda sonora. Un intento de transmitir profundidad desde la pretenciosidad y, cómo no en su director, desde esa arrogancia con ínfulas de superdotación que de vez en vez nos deja auténticas joyas y otras trabajos estomagantes. Pero claro, después de haber visto El hilo invisible hay que perdonarle casi todo.

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  3. Estoy en completo desacuerdo, esta es una película que he visto en reiteradas ocasiones y me parece una gran película. Con buenas caracterizaciones, ya que la actuación de Daniel Day Lewis es justa para el personaje que personifica, eso de pensar que sobre-actúa me parece que no es correcto para un actor como este y para lo que pedía el film. La trama y el guión me parecen bastante interesantes, con algunos matices sobre la historia de los personajes y también ciertos cabos sueltos. Contiene además una gran fotografía y banda sonora. La dirección de Paul Thomas Anderson me parece equilibrada y desequilibrada en los momentos exactos. Si bien es cierto que el final no es lo que merecía el resto de la película, no creo que sea una película sobrevalorada. Ahora, obviamente el hilo invisible es mejor, pero pienso que un 6 para esta película es bastante poco, y creo que es caer en
    cierta generalidad cinefila que se ha dado en pensar que Paul Thomas Anderson solo ha hecho bien “El hilo invisible” y el resto no sirve. Para mi gusto películas de la década pasada como “Hierro 3”, “Lost in translation” o “el hijo” (entre otras) no me terminan de convencer y creo que son inferiores a “There will be blood”. Pero bueno cada uno puede tener distintas percepciones sobre alguna película, yo por ejemplo, soy de los pocos que creen que “Árbol de la vida” esta a la altura (no mejor, pero si al altura) de “El caballo de Turin”, o que la mejor película de Bresson es “Al azar Balthazar”, o que Michael Haneke y Terrence Malick son levemente mejores directores que Aki Kaurimaki…….., pero es opinión de cada uno al final, eso es lo bueno del cine.

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  4. Tuve las mismas sensaciones. Un muy buen comienzo que parecía deparar una obra maestra. Un tramo medio demasiado estirado. Un final decepcionante. Una películas que termina siendo excesiva en muchas cosas, desperdiciando un excelente comienzo, una muy buena fotografía y una gran banda sonora. Con respecto a la actuación de Daniel Day-Lewis, considero que su ampulosidad y tics excesivos son parte del personaje, como lo fueron también en aquel carnicero de “Pandillas de Nueva York”. En fin, una película fallida en la que sí destaco las actuaciones de Day-Lewis y Paul Dano. Saludos.

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