El reverendo (First Reformed, 2017), de Paul Schrader.

Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación“.

(Henry David Thoreau)

Film Review - First Reformed

El reverendo Toller (Ethan Hawke), antiguo capellán del ejército cuyo único hijo falleció durante la Guerra de Irak, emprende la escritura de un diario a lo largo de todo un año para anotar en él sus inquietudes y angustias vitales.

Paul Schrader es un cineasta tan interesante como alarmantemente irregular. Como guionista, se le conoce por firmar los guiones de algunos de los mejores trabajos de Martin Scorsese (Taxi Driver, Toro salvaje o La última tentación de Cristo), mientras que, como realizador, ha alternado títulos más o menos notables (Mishima: Una vida en cuatro capítulos, Posibilidad de escape o Aflicción) con productos (la mayoría) de una calidad irrisoria. First Reformed, su última película hasta la fecha, se acerca más a los primeros que a los segundos, aunque el resultado final diste mucho de ser redondo.

En El reverendo, Schrader cruza sus inquietudes de siempre (la culpa, el martirio, la alienación social) y otras nuevas (el cambio climático), con la influencia de obras maestras de la categoría de Diario de un cura rural (Journal d’un curé de campagne, 1951), de Robert Bresson, o Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963), de Ingmar Bergman. De hecho, el filme que nos ocupa casi podría considerarse como una puesta al día de la obra del autor sueco (encontramos personajes y situaciones intercambiables entre una película y otra), pese a que su propuesta esté lejos de alcanzar las cotas de densidad filosófica y teologal de la cinta que, indudablemente, lo inspira.

First-Reformed

Como principal recurso narrativo, el director de Míchigan emplea la voz en off del protagonista (espléndida interpretación de Ethan Hawke), que traslada al espectador los pensamientos que cada día plasma en las hojas de su diario, centrándose fundamentalmente en la relación que establece con Mary (Amanda Seyfried), joven de la congregación a la que le preocupa la progresiva radicalización de su marido (Philip Ettinger), un activista verde.

En el plano formal, Schrader apuesta por la sobriedad visual de los clásicos a los que cita, con apenas unos cuantos movimientos de la cámara, sucesión de planos fijos y tendencia hacia la monocromía de texturas y atmósferas.

First Reformed redunda demasiado en su discurso ecologista, no se preocupa por ofrecer un retrato gradual y verosímil de la evolución psicológica de su personaje principal, e introduce una escena pegote (la de la levitación a lo Tarkovsky) que rompe con la homogeneidad del conjunto. Va de más a menos, pero consigue mantener el interés, plantea cuestiones incómodas y en su sorpresivo final, se aleja del desenlace “bickleiano” al que parecía encaminarse para, literalmente, abrazar las enseñanzas de Thomas Merton: “El amor es nuestro destino. No encontramos el sentido de la vida por nuestra cuenta, lo encontramos junto a alguien”. Porque no todo es pesimismo.

Nota: 6,5/10

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5 comentarios sobre “El reverendo (First Reformed, 2017), de Paul Schrader.

  1. Buenas noches Ricardo

    Me gustaría hacerte una consulta. Me podrías indicar alguna web (aunque sea de pago) para ver películas on line? Una que tenga cine clásico y buenos estrenos y fuera fiable. Me puedes recomendar alguna?

    Muchísimas gracias de antemano.

    Un cordial saludo

    Raquel

    Enviado desde mi iPhone

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  2. No estoy muy de acuerdo con tu crítica, Ricardo. Creo que, en el fondo, se resiente de la comparación de la peli con LOS COMULGANTES, que, como es una obra maestra, parece que ninguna otra que la cite (porque EL REVERENDO la cita bastante, cierto) pueda acercarse a ella ni por asomo (eso es falso, claro: hay remakes mejores que los makes; no es el caso, porque LOS COMULGANTES es insuperable). La escena de la levitación a lo Tarkovsky no me pareció pegote para nada (está más que justificada) y es fantástica (con esa gradación de lo bueno a lo malo), el desenlace es de una ambigüedad sobrecogedora (¿sueño o realidad?), y el “clima” de la película es certeramente agobiante y de lo más “disturbing”. Densidad teologal y filosófica hay más en esta peli que en la de Bergman; otra cosa es que estén servidas un poco con calzador (en forma de monólogos en off). 6.5? Merece un 8.

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    1. Encantado de volver a tenerte por aquí, estimado Josep. Yo creo que los subrayados en el discurso/protesta sobre el cambio climático opacan al resto de mensajes, tanto teologales como filosóficos. También puede ser que mi criterio se haya vuelto errático debido a un momento de gran incertidumbre vital que me impide disfrutar del cine como hace unos meses.

      ¡Saludos!

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  3. Estimado señor: me ha gustado su crítica, y me la he leído sin haber visto primero la película, que es el orden que suelo seguir en estos menesteres. También celebro que se meta un poco con la obra de Schrader. Ya está bien de que siempre la ponderen desde según qué medios. Un artículo sensacional, ya le digo. ¡Saludos desde Marbella!

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