El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011), de Terrence Malick.

“Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: el de la naturaleza y el de la gracia”.

(Texto originalmente publicado en mi libro ‘El cine esculpido en 200 películas’ https://www.amazon.es/El-cine-esculpido-200-pel%C3%ADculas/dp/8494459678)

La magnum opus de Terrence Malick es esta controvertida película, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que, desde una perspectiva abiertamente teísta, pretende condensar en sus ciento treinta y nueve minutos de metraje el origen del universo, el sentido de la existencia humana y el más allá.

Mediante su característica narración elíptica, el director tejano plantea un recorrido cósmico y vital partiendo de lo que Aristóteles denominaba Primer motor inmóvil (“Lo que se mueve sin ser movido”), y que Santo Tomás de Aquino identificaría siglos después con el Dios cristiano en su Summa Theologiae.

El filme, ubicado mayormente en la sociedad estadounidense de los años cincuenta, cuenta la historia de la familia O´Brien, centrándose en la figura de Jack (Hunter McCracken), el mayor de los tres hijos, quien se muestra desconcertado ante la opuesta visión que del mundo tienen sus dos progenitores: “Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: el de la naturaleza y el de la gracia. Debes decidir cuál de ellos vas a elegir”. El señor O´Brien (Brad Pitt) representa el primero de esos caminos: el severo y práctico, el rígido y autoritario. Mientras que la señora O´Brien (Jessica Chastain) encarna al segundo: el amoroso y tierno, el dulce y protector. El pequeño Jack deberá enfrentarse a esa dicotomía desde sus primeros pasos en el jardín de la casa familiar. Veremos a él y a sus hermanos aprender a caminar, a articular sus primeras palabras, a percibir el mundo con sus cosas buenas y malas, a amar, e incluso a odiar, en uno de los más bellos retratos sobre la infancia legados por el cine.

Malick entremezcla estadios temporales en torno a sus personaje central (Sean Penn interpreta a Jack en su etapa adulta), buscador de la verdad (¿de Dios?) durante sus años de infancia, y atormentado individuo en el presente debido a los sentimientos de pérdida, dolor y culpa que tienen su origen en la temprana muerte de uno de sus hermanos. De hecho, toda la película se encamina hacia la comprensión de ese trágico acontecimiento por parte del protagonista.

Malick introduce impresionantes imágenes sobre la creación del universo, la aparición y posterior desarrollo de nuestro planeta, los orígenes de la vida en el fondo marino y los primeros pobladores de la Tierra (los dinosaurios), para integrar el relato de los O´Brien dentro de un plan universal preestablecido.

The Tree of Life es una obra mucho más poética que narrativa, constituyendo una apoteósica, trascendental y subyugante sinfonía visual, en la que el torrente de hermosas imágenes que la componen se precipita sobre el espectador sin apenas descanso.

4 comentarios sobre “El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011), de Terrence Malick.

  1. Me encantan las películas de este señor, pero sus tres últimos obras fueron auténticos fiascos. Es probable que jamás se vuelva a crear una película como Th tree of life, pero solo espero que A hidden life le redima un poco. De momento, la crítica la apedrea y alaba a partes iguales.

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  2. Creo que la película es una gran crítica a la percepción humana de “Dios”, y al lugar que el hombre se arroja así mismo en el universo, ridiculizando por ejemplo las suplicas de la madre que pierde a su hijo, son su voz en off contrastada y ahogada en la inmensidad del cosmos. O con los cuestionamientos de los niños tras la muerte de su amigo ahogado “¿era malo?” se preguntaban…
    Creo que señala a lo humano como efímero y diminuto, siendo que los protagonistas no oirán respuestas de ese Dios tradicional creado a imagen y semejanza del hombre. Pero también da a entender la existencia de un sentido superior y la intensidad de lo humano.

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  3. Buenas, Ricardo. Sería interesante que añadieras una puntuación a las críticas extraídas del libro que vayas colgando aquí, así los que ya lo hemos leído tenemos también algo de “nuevo contenido”, por mínimo que sea jaja. Un saludo!

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  4. El árbol de la vida? No, la enorme y pretenciosa homilía cósmica.

    Habría que reconocerle una ingeniería formal superlativa, obviamente no en cuento a paisajes, efectos virtuales o informáticos, y sí en la ejecución de metáforas, símbolos, planos y secuencias ciertamente superiores, pero obviamente no es eso solo el cine. Faltaría más.

    Aquí ya su pretensión se expande de tal forma y manera que la homilía se hace por momentos ridícula, sobre todo en esa media hora final en la que el amor lo puede todo, lo inunda todo en una suerte de limbo celestial vestido de chill out de blanco impoluto. Purgatorio que acoge a generaciones de vivos y muertos, los afectos en la pérdida, y las miserias, grandezas y sentimientos que a todos anuda, para plasmar el resultado final de esa búsqueda a modo de pía soflama familiar o universal.

    La pérdida vs muerte como motor de la pregunta, la duda y la exigencia. El padre como Dios y la madre como Naturaleza, o viceversa. Sí, aquello que al comienzo de esta homilía cósmica indicaban las monjas, “el hombre tiene dos caminos, el divino y el natural”, más añadidos a ese texto que bien pueden producir reflexión o espanto, según las creencias, formación o conclusiones personales.

    Una obra tan personal o universal, pretenciosa o sincera, lírica o ridícula, pueril o compleja, simbólica o evidente, afectada o bellísima… Un milagro vs infierno que se puede mostrar prodigioso o estrafalario. Al menos he apreciado su capacidad simbólica y la ejecución pirotécnica pero hermosísima de algunos planos y secuencias, de auténtico maestro. En lo demás creo que no hace falta especificar lo que pudo llegar a pensar de su homilía cósmica, la voz en of, y el inmenso periplo que nos depara esta película, desde el Big Bang, la formación de la tierra, las primeras y sencillas formas de vida, hasta el perdón del dinosaurio depredador al retoño del saurio herbívoro, o las más pragmáticas y líricas formulaciones maternas, familiares…, y la brutalidad de la pérdida y la entrada en el mundo real y adulto, la vida. Lo dicho, estamos ante un nuevo profeta cósmico que me produce sopor, me importan un comino sus reflexiones filosófico religiosas y que sí se configura como un maestro del simbolismo y de una ejecución formal y metafórica indiscutible, al menos en esta película. Un abrazo terrenal

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