El ilusionista (L’illusionniste, 2010), de Sylvain Chomet.

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”.

(Roald Dahl)

(Texto originalmente publicado en mi libro ‘El cine esculpido en 200 películas’ https://www.amazon.es/El-cine-esculpido-200-pel%C3%ADculas/dp/8494459678)

Lo de L´illusionniste es un pequeño milagro. Y no me refiero sólo a su extremada calidad y sensibilidad artística, sino al hecho mismo de que la película supusiera la resurrección (animada, eso sí) del inigualable director y actor francés Jacques Tati: convertido aquí en un viejo y anticuado ilusionista que hace todo lo posible por mantener intacta su magia a ojos de una joven de provincias con la que establece una tierna relación paternofilial.

Sylvain Chomet, responsable de la también excelente Bienvenidos a Belleville (Les triplettes de Belleville, 2003), adapta un guión original escrito por el propio Tati, que el autor de Playtime terminó abandonando en un cajón tras un accidente que dañó su mano izquierda, lo que le impedía realizar algunos de los trucos que el personaje de su filme requería. El resultado, como su contenido, es simplemente mágico. Y es que ver de nuevo al larguirucho, desgarbado, tímido, patoso y distraído Monsieur Hulot, con su peculiar y tambaleante forma de caminar, aunque sea en su versión animada, es algo que no tiene precio para los admiradores del genio cómico.

Pero la grandeza de El ilusionista no se sustenta únicamente sobre su condición de colorista homenaje a uno de los más grandes artistas del séptimo arte, sino que la obra en sí, incluso para quienes no conozcan el cine de Tati, posee innumerables virtudes, entre las que se encuentran la belleza de sus dibujos, su ritmo sosegado, su melancólica atmósfera crepuscular y un sentido puramente visual de la narración (los diálogos son escasos y lacónicos).

Ambientada a finales de los años cincuenta, L´illusionniste es una película triste y delicada que retrata el ocaso de los artistas de vodevil, incapaces con sus obsoletos números de hacer frente a las nuevas modas de la época (el rock and roll) y satisfacer los gustos de un público joven que ya no cree en la magia. Al viejo prestidigitador Tatischeff (así se apellidaba en realidad Tati, de ascendencia rusa), sólo le queda una mirada ingenua, la de la joven Alice. Por lo que preservar su ilusión, se convertirá en el último de sus trucos: la razón de ser de sí mismo. Al fin y al cabo, mantener viva la llama de la magia supone conservar la esperanza de que lo imposible se haga posible; uno de los objetivos esenciales del cine en su condición de fábrica de sueños.

5 comentarios sobre “El ilusionista (L’illusionniste, 2010), de Sylvain Chomet.

  1. Ricardo! Qué buena película! La verdad que Chomet es un genio, todo lo que hace es genial.
    P.D: Me entristece lo que ha pasado con este blog. Sin embargo, espero que estés muy bien, campeón.

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  2. Hola Viridian,

    Me gustaría volver a la actividad que el blog tenía hasta hace no tanto tiempo, pero no termino de encontrar ni las ganas ni la motivación. Llevo meses sin ir al cine. Supongo que estoy atravesando una etapa de crisis (¿existencial?). En cualquier caso, gracias por seguir ahí.

    ¡Saludos!

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    1. Lo lamento mucho. Haz lo que creas necesario para recuperarte. Te entiendo si no quieres explicar más, pero si te place, puedes hablar aquí.
      Saludos, que estés bien!

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    2. Hola Ricardo:

      Lamento mucho el mal rato que estás pasando.

      Tienes que estar orgulloso porque además de este excelente blog has publicado un libro muy pero muy bueno que sigo disfrutando desde que lo compré en Barcelona el año pasado.

      Es un trabajo original y profundo que tienes que tratar de publicitar más para que mucha más gente lo conozca.

      Ese trabajo de fondo te trasciende y es un aporte al cine que quedará para siempre.

      Por lo demás los bajones nos llegan a todos así que no hay que desanimarse.

      Te mando un fuerte abrazo desde Tucumán, Argentina.

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  3. Hola Ricardo:

    Lamento mucho el mal rato que estás pasando.

    Tienes que estar orgulloso porque además de este excelente blog has publicado un libro muy pero muy bueno que sigo disfrutando desde que lo compré en Barcelona el año pasado.

    Es un trabajo original y profundo que tienes que tratar de publicitar más para que mucha más gente lo conozca.

    Ese trabajo de fondo te trasciende y es un aporte al cine que quedará para siempre.

    Por lo demás los bajones nos llegan a todos así que no hay que desanimarse.

    Te mando un fuerte abrazo desde Tucumán, Argentina.

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