Parásitos (Gisaengchung, 2019), de Bong Joon-ho.

“¿Sabes qué plan no falla nunca? No tener plan”.

Toda la familia de Ki-woo (Choi Woo-shik) se encuentra en el paro, hasta que el joven comienza a trabajar en casa de la acomodada familia Park como profesor particular.

Según la Real Academia Española, un parásito es “un organismo animal o vegetal, que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo”. Esta definición se ajusta como anillo al dedo al argumento de la película homónima del director surcoreano Bong Joon-hoo, quien obtuvo la Palma de Oro gracias a esta ingeniosa (que no original) sátira social sobre la lucha de clases en la Corea del Sur actual.

Fue el ilustrado dieciochesco Jean-Jacques Rousseau, uno de los primeros en apuntar a la propiedad privada como fuente principal de toda discrepancia entre los seres humanos. Hasta entonces, según el pensador francés, los hombres habíamos convivido en un estado natural de plena armonía cercano al paraíso terrenal. La llegada de la propiedad privada marcaría el paso del status naturalis al status civilis, fomentando las diferencias entre unos y otros, y, a consecuencia de estas diferencias, la aparición de emociones y sentimientos como los de la envidia o el odio. Bong Joon-hoo retoma aquí el discurso rousseauniano, a través de una comedia con ribetes negros que va transitando hacia el drama social y familiar.

Sobresale en Parásitos el magnífico empleo del espacio como metáfora del escalafón social (atentos siempre a lo que se nos muestra arriba y lo que se nos muestra abajo). Independientemente de que las escenas sean de interior (la casa de diseño de los Park frente al semisótano de la familia protagonista) o exterior (la parte alta de la ciudad frente a la parte baja), la escalera se utiliza como elemento de tránsito entre las dos realidades.

Sin mácula en el plano visual, en el que también destaca la habilidad del director con el plano/contraplano y el enfoque/desenfoque, los defectos de la obra provienen de su guión: un tanto previsible para cualquiera que tenga un mínimo de bagaje cinéfilo, y hasta esquemático en su plasmación de invasión doméstica y revancha social. Además, los personajes carecen de dimensión psicológica más allá del rol familiar que desempeñan, los cambios de tono resultan en ocasiones abruptos, y algunas situaciones ponen a prueba la credulidad del espectador (¿cómo pueden ser los Park tan necios?).

Con todo, el filme entretiene, disfrutándose de principio a fin debido a su ágil narración, y consigue replantear de modo inteligente la incómoda problemática de una sociedad de ricos y pobres cada vez más polarizada.

Nota: 7/10

5 comentarios sobre “Parásitos (Gisaengchung, 2019), de Bong Joon-ho.

  1. Buena película,pero lejos de ser una maravilla,el momento de la masacre no me convencio.Como tu dices,se disfruta de principio a fin ( Y eso que no soy muy fan de Joon-Ho). Me gusto mucho mas Retrato de un mujer en llamas.

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  2. Película que está siendo muy sobrevalorada. Es entretenida, técnicamente muy buena pero nada de obra maestra, como mencionan en muchos sitios. ¿Vas a hacer una lista de las mejores películas del 2019? ¿Vas a actualizar la lista de las 50 mejores películas de la historia? ¡Saludos!

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  3. Tengo que volverla a ver, pero de momento me ha parecido lo mejor del 2019 (aunque no he visto Dolor y Gloria). En general me ha parecido un año flojo.

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