Las 10 mejores películas del año 1990.

1. El padrino. Parte III (The Godfather: Part III), de Francis Ford Coppola. USA. 163 min.

2. Twin Peaks – Episodio piloto (Twin Peaks – Pilot Episode), de David Lynch. USA. 93 min. Serie TV.

3. Muerte entre las flores (Miller´s Crossing), de Joel Coen. USA. 115 min.

4. Contraté a un asesino a sueldo (I Hired a Contract Killer), de Aki Kaurismäki. Finlandia. 79 min.

5. Uno de los nuestros (Goodfellas), de Martin Scorsese. USA. 148 min.

6. Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands), de Tim Burton. USA. 98 min.

7. Cyrano de Bergerac, de Jean-Paul Rappeneau. Francia. 137 min.

8. Misery, de Rob Reiner. USA. 104 min.

9. Bailando con lobos (Dances with Wolves), de Kevin Costner. USA. 180 min.

10. Desafío total (Total Recall), de Paul Verhoeven. USA. 109 min.

Las 10 mejores películas del año 1989.

1. Delitos y faltas (Crimes and Misdemeanors), de Woody Allen. USA. 104 min.

2. Lluvia negra (Kuroi ame), de Shôhei Imamura. Japón. 123 min.

3. El club de los poetas muertos (Dead Poets Society), de Peter Weir. USA. 124 min.

4. Mystery Train, de Jim Jarmusch. USA. 105 min.

5. Monsieur Hire, de Patrice Leconte. Francia. 81 min.

6. Ciudad doliente (Beiqing chengshi), de Hou Hsiao-Hsien. Taiwán. 157 min.

7. Mi pie izquierdo (My Left Foot), de Jim Sheridan. Irlanda. 103 min.

8. Nicky, la aprendiz de bruja (Majo no takkyûbin), de Hayao Miyazaki. Japón. 101 min. Animación.

9. Batman, de Tim Burton. USA. 121 min.

10. El séptimo continente (Der siebente Kontinent), de Michael Haneke. Austria. 104 min.

Las 10 mejores películas del año 1988.

1. El decálogo (Dekalog), de Krzysztof Kieślowski. Polonia. 572 min. Miniserie de TV.

2. Inseparables (Dead Ringers), de David Cronenberg. Canadá. 115 min.

3. La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka), de Isao Takahata. Japón. 93 min. Animación.

4. Bird, de Clint Eastwood. USA. 161 min.

5. Las amistades peligrosas (Dangerous Liaisons), de Stephen Frears. Reino Unido. 120 min.

6. La última tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ), de Martin Scorsese. USA. 164 min.

7. Paisaje en la niebla (Topio stin omichli), de Theodoros Angelopoulos. Grecia. 120 min.

8. Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro), de Hayao Miyazaki. Japón. 86 min. Animación.

9. La condena (Kárhozat), de Béla Tarr. Hungría. 116 min.

10. Ariel, de Aki Kaurismäki. Finlandia. 74 min.

Las 10 mejores películas del año 1987.

1. Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin), de Wim Wenders. Alemania Occidental. 128 min.

2. Adiós, muchachos (Au revoir les enfants), de Louis Malle. Francia. 104 min.

3. Dublineses (Los muertos) (The Dead), de John Huston. Reino Unido. 81 min.

4. El azar (Przypadek), de Krzysztof Kieślowski. Polonia. 122 min.

5. El vientre del arquitecto (The Belly of an Architect), de Peter Greenaway. Reino Unido. 108 min.

6. Terror en la ópera (Opera), de Dario Argento. Italia. 107 min.

7. La chaqueta metálica (Full Metal Jacket), de Stanley Kubrick. Reino Unido/USA. 120 min.

8. Maurice, de James Ivory. Reino Unido. 140 min.

9. Ojos negros (Oci ciornie), de Nikita Mikhalkov. Italia. 118 min.

10. El último emperador (The Last Emperor), de Bernardo Bertolucci. Reino Unido. 156 min.

Las 10 mejores películas del año 1986.

1. Sacrificio (Offret), de Andrei Tarkovsky. Suecia. 145 min.

2. Terciopelo azul (Blue Velvet), de David Lynch. USA. 120 min.

3. Hannah y sus hermanas (Hannah and Her Sisters), de Woody Allen. USA. 106 min.

4. El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez. España. 134 min.

5. Cuando el viento sopla (When the Wind Blows), de Jimmy T. Murakami. Reino Unido. 84 min. Animación.

6. Terrorista (Kong bu fen zi), de Edward Yang. Taiwán. 110 min.

7. La mosca (The Fly), de David Cronenberg. Estados Unidos. 100 min.

8. Bajo el peso de la ley (Down by Law), de Jim Jarmusch. USA. 107 min.

9. El nombre de la rosa (Der Name der Rose), de Jean-Jacques Annaud. Alemania Occidental. 131 min.

10. Aliens: El regreso (Aliens), de James Cameron. USA. 150 min.

Stalker (1979), de Andrei Tarkovsky.

“No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”.

(León Tolstói)

No son pocos los críticos y aficionados al cine que consideran a Stalker, libre adaptación de la novela corta Picnic al borde del camino (Picnic na obóchine, 1972), de los hermanos Strugatski (coautores del guión junto con el propio Tarkovsky, quien se encargó de reducir al mínimo los elementos de ciencia ficción del texto original), como la mejor película del director ruso.

La acción se sitúa en un país indeterminado en el que, según se cuenta, tiempo atrás cayó un meteorito que dio lugar a la aparición de un espacio geográfico conocido como la Zona. Al parecer, en dicho espacio ocurren fenómenos extraños, y existe un cuarto que concede deseos a sus visitantes. Es por ello que la Zona se encuentra fuertemente custodiada por militares que impiden el acceso a la misma. Sin embargo, el Stalker (Aleksandr Kaydanovskiy), una suerte de guía de intenciones misionales, conduce hasta allí a aquellos curiosos interesados a cambio de dinero.

El rodaje de Stalker fue tremendamente accidentado. En principio, el filme debía haberse rodado en el desierto de Tayikistán, aunque continuos temblores de tierra provocaron que acabara filmándose en una región de Estonia. Además, entre 1977 y 1978, Tarkovsky rodó la película entera, pero un error provocó que las imágenes grabadas no pudieran ser utilizadas, lo que obligó al cineasta a filmar todo desde el principio, con el inconveniente añadido de que el presupuesto con el que contaba se redujo de manera considerable.

Con todo, Stalker supone una de las cimas, no ya sólo de la filmografía tarkovskyana, sino de toda la historia del séptimo arte en general. Una hermosa, profunda e insondable parábola sobre la falta de fe del hombre moderno. Es también la obra con la que Tarkovsky consolidó su lenguaje cinematográfico: sus teorías sobre los bloques de tiempo que corresponde al director “esculpir” a base de largos planos secuencia que acotan espacios de temporalidad concretos. Al contrario que en el cine de Eisenstein, el montaje ya no existe, quedando reducido a la condición de mero elemento ensamblador de densos bloques de tiempo que se suceden unos tras otros. Tarkovsky incide, asimismo, en el realce de las texturas materiales de los objetos y de la naturaleza, en la captación aguda de los sonidos (el agua, el movimiento de las ramas mecidas por el viento, la respiración de los personajes…), y en una puesta en escena en profundidad.

Los personajes del escritor (Anatoliy Solonitsyn) y el profesor (Nikolay Grinko), son los arquetipos del intelectual y el científico respectivamente: incapaces de creer en aquello que no pueden demostrar mediante el empirismo. Nada que ver con el Stalker, que los introduce en la Zona con el fin de relativizar su extremada racionalidad. En las antípodas de sus compañeros de viaje, el Stalker cree en los poderes de la Zona y el cuarto de los deseos porque es más humilde y ha sufrido más que ellos. En Tarkovsky, el sufrimiento y el sacrificio son necesarios para que el hombre alcance la trascendentalidad.

De igual modo que en El mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939), la película alterna el tono sepia de la realidad con el color de un espacio mágico como la Zona.

El enigmático y muchas veces comentado final de Stalker, lejos de ser, como algunos han apuntado, una muestra de la supuesta capacidad telequinésica de la hija lisiada del protagonista, no es otra cosa que la plasmación de una capacidad aún más extraña que la telequinesia, y que la niña parece haber heredado de su padre: la capacidad de revestir lo ordinario con los ropajes de lo extraordinario (en eso consiste básicamente la fe). Porque el suceso en sí no entraña ningún misterio, algo que podrá comprobar cualquier espectador que permanezca atento, ya que resulta muy similar a otro que se produce durante los primeros minutos del filme.

Stalker demuestra por sí sola por qué el cine debe ser considerado como la gran manifestación artística del siglo XX.

Nota: 10/10


Las 10 mejores películas del año 1985.

1. Masacre: Ven y mira (Idi i Smotri), de Elem Klimov. Unión Soviética. 142 min.

2. Ran, de Akira Kurosawa. Japón/Francia. 160 min.

3. Shoah, de Claude Lanzmann. Francia. 566 min. Documental.

4. Una historia de Taipei (Qingmei Zhuma), de Edward Yang. Taiwán. 120 min.

5. Sin fin (Bez konca), de Krzysztof Kieślowski. Polonia. 109 min.

6. La rosa púrpura de El Cairo (The Purple Rose of Cairo), de Woody Allen. USA. 85 min.

7. Brazil, de Terry Gilliam. Reino Unido. 138 min.

8. El jinete pálido (Pale Rider), de Clint Eastwood. USA. 113 min.

9. Mishima: Una vida en cuatro capítulos (Mishima: A Life in Four Chapters), de Paul Schrader. USA. 120 min.

10. ¡Jo, qué noche! (After Hours), de Martin Scorsese. USA. 94 min.

Barry Lyndon (1975), de Stanley Kubrick.

“Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde”.

(William Shakespeare)

El filme cuenta las aventuras y desventuras de un joven irlandés llamado Redmond Barry (Ryan O´Neal), desde que se ve obligado a huir de su país natal por culpa de un duelo a pistola con un oficial del ejército inglés, hasta que alcanza una acomodada posición social tras casarse con la condesa de Lyndon (Marisa Berenson).

Si existe la perfección cinematográfica, es posible que ninguna otra película se haya acercado tanto a ella como Barry Lyndon, la adaptación que Stanley Kubrick hizo de la novela de William Makepeace Thackeray La suerte de Barry Lyndon (The Luck of Barry Lyndon), publicada por episodios en Fraser´s Magazine de enero a diciembre de 1844.

Kubrick, que esta vez escribió el guión en solitario, algo poco habitual en su filmografía, estructura la obra en dos partes con un intermedio y un epílogo: Parte I: de cómo Redmond Barry adquirió la condición y el título de Barry Lyndon, y Parte II: donde se narran los desastres e infortunios que acontecieron a Barry Lyndon. O lo que es lo mismo, el ascenso social y la posterior caída del personaje principal: un bribón oportunista y sin escrúpulos progresivamente envilecido con el paso de los años.

En su muy azaroso trayecto hacia la cúspide, Barry se enrolará en los ejércitos inglés y prusiano en plena Guerra de los Siete Años, ejercerá de espía y se convertirá en jugador profesional recorriendo las cortes europeas hasta contraer matrimonio con la condesa. Casi podría definirse a la primera parte como un relato errante de aventuras cocido a fuego lento, en cuya narración (brillante empleo de la figura del narrador extradiegético y omnisciente a lo largo de todo el metraje) priman la ironía y la picaresca. La segunda, en cambio, vira poco a poco hacia el drama personal y familiar en un contexto estático y elitista.

Barry Lyndon es una ininterrumpida sucesión de sublimes estampas dieciochescas donde se puede apreciar la influencia de pintores de la época como John Constable, William Hogarth, Thomas Gainsborough o Joseph Wright. La fotografía a base de luz natural de John Alcott capta de manera extraordinaria esa atmósfera pictórica deseada por el director.

Técnicamente hablando, nos encontramos ante una obra de una perfección apabullante, en la que el genial autor de La naranja mecánica encuadra cada plano con la precisión milimétrica de un cirujano. Destaca el uso constante del zoom, tanto de acercamiento como, sobre todo, de alejamiento, abriendo el plano lentamente a partir de un detalle de la escena hasta encuadrar al conjunto. Nunca este recursó se usó con semejante maestría.

La envoltura musical del filme resulta asimismo inmejorable, con composiciones de Händel, Schubert, Bach, Vivaldi o Mozart.

Como apuntaba, una película insultantemente bella y perfecta en términos visuales, narrativos y dramáticos. Quizá el mejor trabajo en la carrera de Stanley Kubrick.

Nota: 10/10

Las 10 mejores películas del año 1984.

1. Paris, Texas, de Wim Wenders. Alemania Occidental/Francia/Reino Unido. 144 min.

2. Mi amigo Iván Lapshin (Moy drug Ivan Lapshin), de Aleksey German. Unión Soviética. 100 min.

3. Érase una vez en América (Once Upon a Time in America), de Sergio Leone. USA. 225 min.

4. Viaje a Citera (Taxidi sta Kythira), de Theodoros Angelopoulos. Grecia. 134 min.

5. Tras el ensayo (Efter repetitionen), de Ingmar Bergman. Suecia. 70 min.

6. Terminator, de James Cameron. USA. 108 min.

7. Los santos inocentes, de Mario Camus. España. 103 min.

8. Amadeus, de Milos Forman. USA. 158 min.

9. Sangre fácil (Blood Simple), de Joel Coen. USA. 96 min.

9. Extraños en el paraíso (Stranger than Paradise), de Jim Jarmusch. USA. 89 min.

Las 10 mejores películas del año 1983.

1. Nostalgia (Nostalghia), de Andrei Tarkovsky. Italia/Unión Soviética. 125 min.

2. El sur, de Víctor Erice. España. 93 min.

3. El dinero (L´Argent), de Robert Bresson. Francia. 84 min.

4. Videodrome, de David Cronenberg. Canadá. 88 min.

5. Feliz Navidad, Mr. Lawrence (Merry Christmas Mr. Lawrence), de Nagisa Ôshima. Japón/Reino Unido. 123 min.

6. La balada de Narayama (Narayama Bushi-ko), de Shôhei Imamura. Japón. 130 min.

7. Zelig, de Woody Allen. USA. 76 min.

8. Sans soleil, de Chris Marker. Francia. 100 min. Documental.

9. Y la nave va (E la nave va), de Federico Fellini. Italia. 132 min.

10. La zona muerta (The Dead Zone), de David Cronenberg. USA. 103 min.